Algunos de los retos involucrados son predecibles:
¨ Barrera idiomática (o al menos no contar con el mismo nivel de fluidez en inglés del que se tiene con el idioma nativo).
¨ Nueva universidad, nuevos colegas, clases distintas.
¨ Mudanza a una nueva ciudad, lejos de casa.
¨ Shock cultural.
Otros pueden ser inesperados (o puede no dárseles suficiente importancia):
¨ Diferencias entre el Derecho Continental y el Common Law que tienen un impacto importante en el análisis de problemas jurídicos.
¨ Diferencias en los estilos de comunicación que influyen en la manera de presentar y articular argumentos persuasivos.
¨ Diferencias en las expectativas por parte del profesorado que impactan la calificación de exámenes y la evaluación del desempeño de los estudiantes.
¨ Extenso y complejo material de lectura que cubrir en preparación de clase.
¨ Clases enseñadas empleando el método Socrático (es decir que los estudiantes no salen de clase con una visión clara de la ley, sino que deben descubrirla por sí mismos).
¨ Competencia con estudiantes de JD de grados más avanzados que tienen al menos 1 año más (y en ocasiones hasta 2) de estudios de derecho en los EE.UU.
¨ Lo anterior, de la mano de un sistema de evaluación que tiende a incentivar un alto grado de competitividad entre los estudiantes.